Seguro que te suena la cantinela. Eso de : "El email marketing ha muerto" o "La gente ya no lee correos, ahora todo está en las redes sociales".
Pues bien, resulta que pasa justo lo contrario.
Mientras muchas marcas se vuelven locas intentando descifrar el último cambio de algoritmo de LinkedIn o Instagram, las empresas que mejor facturan siguen cuidando su bandeja de entrada.
Porque una lista de contactos cualificada es el único activo digital que te pertenece al 100%. Todo lo demás es terreno alquilado.
Pero claro, para que funcione de verdad de la buena, el correo electrónico no puede vivir aislado. Necesita apoyarse en una buena estrategia de Marketing de contenidos que eduque, aporte valor real y guíe al usuario desde que te conoce hasta que decide comprarte. Teniendo esto como base, ¿nos ponemos a ello? Vamos a ver cómo diseñar campañas de email marketing que dejen de calentar el servidor y empiecen, por fin, a generar negocio.
¡Al lío!
Si crees que sabes qué es el email marketing pero piensas que consiste simplemente en redactar un texto, meter una lista de direcciones en una herramienta y darle al botón de enviar, tenemos un problema.
Eso no es email marketing; eso es lanzar mensajes al vacío y rezar para que alguien los abra. El verdadero email marketing para empresas es un canal de comunicación directa, bidireccional y, sobre todo, automatizable y medible.
No tiene nada que ver con enviar correos masivos a bases de datos compradas (un error de manual que solo sirve para quemar tu reputación). El único secreto es entregar el mensaje adecuado, a la persona adecuada, en el momento exacto de su buyer journey. Así que, el quid de la cuestión es entender el comportamiento del usuario y activar flujos automáticos que respondan a sus necesidades reales.
A los datos nos remitimos. Cuando analizamos las diferentes patas de una estrategia digital, el correo electrónico siempre sale ganando en la foto final.
¿Por qué? Principalmente porque no dependes de que una red social decida recortar tu alcance orgánico de la noche a la mañana.
Para que veas la diferencia real, mira esta comparativa de rentabilidad por canal:
¿Lo ves?
Una de las grandes ventajas del email marketing es que ese retorno de la inversión (ROI) de entre 36 y 42 euros por cada euro invertido no tiene nada que ver con la suerte. Es pura lógica.
Cuando alguien te da su correo electrónico, te está abriendo la puerta de su casa digital. La predisposición a escuchar lo que tienes que decir es infinitamente mayor que la de alguien que ve un anuncio aleatorio mientras hace scroll infinito en una red social.
A pesar de estos números, visitas el buzón de entrada de cualquier profesional y da un poco de pena. ¡Hay decenas de correos acumulando polvo! Y eso pasa porque la mayoría de los negocios tropiezan en las mismas piedras.
El primer gran error es tratar a toda la lista por igual. Si le envías una oferta de descuento agresiva a un cliente corporativo que acaba de renovar su suscripción anual la semana pasada, lo vas a molestar. Si le envías un contenido técnico avanzadísimo a un lead que acaba de descubrir tu marca hace diez minutos, lo vas a asustar.
Sin aplicar estrategias de segmentación con criterio, estás abocado al fracaso.
Pero espera, que hay más...El segundo error clásico es centrarse solo en uno mismo. Seguro que has recibido el típico correo corporativo que dice: "Estamos muy orgullosos de anunciar que hemos cambiado el color de nuestro logotipo" o "Nuestra empresa cumple 15 años".
Lo sentimos, pero a tu cliente potencial le da exactamente igual tu aniversario. Lo único que le importa es cómo puedes ayudarle a resolver el marrón que tiene encima.
Por último, muchas empresas confunden constancia con pesadez. O envían un correo cada seis meses (y el usuario ya ni se acuerda de quiénes son) o ametrallan la bandeja de entrada cada día con autopromoción pura y dura sin aportar nada de valor. En el equilibrio y en la estrategia está el éxito, pequeño padawan.
El correo electrónico es un canal extremadamente versátil, pero para sacarle rentabilidad tienes que asignarle un objetivo claro a cada impacto.
No todos los correos sirven para vender directamente, ni deberían pretenderlo.
Mira cómo se reparten las tareas dentro de un ecosistema digital bien engrasado:
Para ejecutar correctamente la tabla del punto anterior, necesitas dominar los diferentes tipos de email marketing según la temperatura de tu lista.
Igual que adaptas tu discurso comercial si hablas con alguien que te acaba de conocer o con un cliente histórico, en el canal digital debes hacer exactamente lo mismo.
Podemos dividir tus impactos en tres grandes bloques:
Vale, pasemos a la acción.
Para diseñar estrategias de email marketing que muevan la aguja del negocio a tu favor, necesitas dejar de improvisar sobre la marcha.
Por eso, antes de sentarte a redactar tu próximo envío, hay una serie de preguntas que deberías poder responder sin dudar ni un segundo.
Si no las tienes claras, el correo no está listo para salir.
✔️ Preguntas antes de enviar una campaña:
¿Has respondido a todo con soltura? Genial, entonces estás en el camino correcto.
Y para que no te dejes nada en el tintero, aquí va un paso a paso:
A veces pasa… Te tiras dos horas puliendo un texto brillante, seleccionas la lista, envías... y la tasa de apertura es ridícula.
¿Qué ha fallado?
Probablemente no has tenido en cuenta los factores invisibles que deciden si tu correo aterriza en la bandeja de entrada principal o se pudre en la carpeta de Spam o Promociones.
Así que, toma nota:
Mini prompt para revisar un email antes de enviarlo
Para asegurarte de que tus correos siempre cumplen con los estándares de calidad y estrategia antes de realizar un envío real, puedes apoyarte en la inteligencia artificial para que haga una revisión crítica de tu borrador.
Solo tienes que copiar este prompt, adaptarlo y ver qué puedes mejorar:
Prompt: Revisar un email estratégico
Actúa como estratega de email marketing. Revisa este email: [pegar email]. Evalúalo según: Claridad del objetivo Coherencia con el segmento Fuerza del asunto Claridad del CTA Posible fricción Métrica principal que debería medir Dime qué cambiarías antes de enviarlo.
Si quieres saber cómo hacer email marketing de forma profesional, tienes que obsesionarte con los datos correctos. Pero no hace ni pizca de falta que te satures analizando métricas de vanidad que al final no aportan nada al día a día del negocio.
Métricas como la tasa de apertura (Open Rate), el CTR (clics en los enlaces) o el porcentaje de rebote son KPIs de email marketing fantásticos para corregir el rumbo técnico y creativo.
No obstante, si te quedas solo en la superficie, estarás midiendo rendimiento técnico, no impacto comercial.
Vamos a cerrar con una reflexión honesta de las que nos gustan. Si cuando revisas el rendimiento de tu estrategia digital el último informe de analítica solo te muestra porcentajes de apertura bonitos y un CTR estable... lamentamos decirte que las aperturas no pagan las facturas de tu empresa. Las ventas y las reuniones de negocio sí.
En Esmartia, cuando realizamos auditorías digitales a nuestros clientes, vemos que en el 80% de los casos las empresas tienen bases de datos enormes totalmente desaprovechadas. Tienen un auténtico tesoro oculto en su CRM, pero se limitan a enviar un boletín corporativo mensual por puro trámite, perdiendo decenas de oportunidades de venta por el camino por falta de automatización y segmentación.
Nosotros hacemos las cosas de otra manera.
Si quieres ver con tus propios ojos cómo aplicamos la estrategia en nuestro día a día y recibir valor del bueno directamente en tu bandeja de entrada, es por aquí:
Y si lo que necesitas es que bajemos al barro contigo, revisemos tu base de datos actual y diseñemos un sistema automatizado que convierta tus contactos fríos en un flujo constante de oportunidades comerciales para tu equipo de ventas, nos vemos cuando quieras…
¿Necesitas una ayudita? ¡Empezamos cuando quieras!