Hay palabras que emocionan, palabras que asustan, palabras que enamoran, palabras que aburren… Y también hay palabras que convierten.
No da lo mismo cómo dices algo, cómo estructurarlo ni en qué momento lo haces.
Y de poco te va a servir intentar imitar a García Márquez, si lo que quieres es vender.
El copywriting NO es “escribir bonito”.
Es la disciplina estratégica de usar las palabras como herramienta de persuasión, conexión y acción.
Si tu marca quiere influir, posicionarse y mover a su audiencia hacia un objetivo concreto, el copy es el puente entre tu propuesta y la respuesta de tu público.
Y, siendo así, el Marketing de contenidos se queda en agua de borrajas si el copywriting no funciona.
¿Te apetece ver qué es el copywriting, cómo transforma percepciones, cómo se aplica en diferentes canales y objetivos, y cómo saber si el tuyo está funcionando o necesita una reescritura urgente?
Pues sigue leyendo y encuentras tus respuestas…
Cuando alguien pregunta “qué es copywriting”, la respuesta corta suele confundirse con “escribir bien”. Pero no.
El copywriting utiliza el lenguaje para persuadir, convencer y mover a la acción.
No es cuestión de ponerse a concatenar palabras correctas. Esto va de escribir con propósito, con foco y con claridad sobre lo que quieres que haga tu público.
No es redacción creativa por el mero gusto estético.
Tampoco es periodismo, ni llenar espacios en una web porque “queda mejor con texto”.
El copywriting:
Así que, lo primero que debes tener claro es la diferencia entre copywriting y contenido informativo.
El contenido informativo responde preguntas, educa y explica. El copywriting hace eso y además guía hacia una acción.
Por ejemplo:
Necesitas ambos en tu Marketing de contenidos: el primero genera interés y autoridad, el segundo convierte ese interés en resultados.
El copywriting no es un componente aislado de tu comunicación. Es la voz de tu marca.
Cuando una marca tiene tono, estilo y personalidad bien definidos, su copy:
Un copy débil genera confusión. Un copy estratégico genera decisiones.
Porque un buen copy no grita, no usa trucos baratos y no fuerza. Trabaja para tu marca.
El copy cambia según el canal, el objetivo y la etapa en la que se usa.
¿Vemos algunos de los diferentes tipos?
Titulares, subtítulos, landings y botones. Una sola palabra mal elegida puede reducir conversiones… o multiplicarlas.
Asuntos que abren, CTAs que convierten y automatizaciones que parecen escritas por un humano que sabe lo que se hace (y lo que tú necesitas).
Desde hooks que captan atención al principio hasta copies largos que mantienen el interés y empujan a la interacción.
Textos que explican beneficios claros y convierten tráfico en registros cualificados.
Páginas de producto, ecommerce y guiones comerciales. Aquí el lenguaje no solo informa, motiva la decisión.
Y, ¡sorpresa! Los necesitas todos…
Al grano…
Un copy eficaz no ocurre por casualidad. Tiene cinco pilares fundamentales:
Si tu mensaje no se entiende a la primera, lo has perdido. La simpleza convierte mejor que la complejidad forzada.
Tu marca debería sonar como una sola persona coherente en cada canal. Ese tono es tu identidad verbal.
No todo es razón. La emoción mueve decisiones. El copy que combina lógica con emoción engancha y convierte.
Un mensaje bien organizado guía al lector paso a paso. Titulares claros, beneficios directos, pruebas sociales y CTA alineado.
No digas lo que haces, di por qué importa para tu lector. Eso es una propuesta de valor que vende.
Cuando combinas estos elementos, el resultado no es solo un buen texto: es un activo estratégico.
No todo el mundo que llega a tu contenido está listo para comprar. Y no todo el mundo necesita el mismo mensaje.
Por eso, el copy no puede (ni debe) sonar igual en todas las fases del embudo.
Adaptar el lenguaje, el tono y el enfoque según el momento del usuario es clave para acompañarlo de forma efectiva hacia la conversión.
El copy actúa como guía silenciosa pero decisiva: informa, genera interés, responde objeciones, despierta deseo y empuja a la acción.
Y lo hace de forma distinta en el TOFU, el MOFU y el BOFU.
¿Lo vemos?
TOFU (Top of Funnel)
Aquí buscas informar y despertar curiosidad. El copy juega con claridad y relevancia para atraer interés.
MOFU (Middle of Funnel)
Ahora hay que resolver objeciones y transmitir valor. El copy educa, compara y coloca beneficios claros.
BOFU (Bottom of Funnel)
Es el momento de generar acción y urgencia. El copy se vuelve más directo, orientado a cerrar la decisión.
¿Lo ves? Lo único que tienes que hacer es adaptar tono, ritmo y enfoque según la fase en la que se encuentran tus usuarios.
Así, tu copy irá más allá de la persuasión y empezarás a jugar partidas en nivel pro.
¿Tu copy está aquí para hacer bonito o para generar resultados?
Es fácil descubrirlo.
Estas métricas te van a echar un cable:
Y para cerrar el círculo, tres tips extras:
Respuestas como “me convenció” o “lo entendí de inmediato” son tan valiosas como los números. Escuchar y analizar comentarios te dice mucho sobre el significado real del mensaje.
Experimentar con variaciones en titulares, landings, CTAs o estrategias de mensaje es una forma probada de saber qué copy conecta mejor.
Si tus métricas están planas, si hay mucho rebote o si el usuario no avanza en el embudo, puede que tu copy necesite un retoque.
¿Lo tienes todo? ¡Seguimos, entonces!
Tu branding no está solo en los colores o en el logo: vive en tus palabras.
El copy es la suma de tono + mensaje + consistencia, y esa combinación es lo que conforma una identidad verbal sólida.
Cuando el copy se integra con todos tus puntos de contacto (web, email, redes, ads), pasan cosas maravillosas:
Y por todo esto, en una buena estrategia de Marketing de contenidos, el copy no es accesorio: es la columna vertebral.
Así que, si quieres que tus palabras trabajen para ti (y no al revés) pero sientes que todo esto te queda un pelín grande…
¡No hay problema!
Podemos ayudarte a definir, optimizar y alinear tu copy con tus objetivos de marca y negocio.